Ayer
mientras miraba la oscura y espesa noche fuera de mi ventana supe que estabas
ahí mirándome silenciosamente, mi alma no presencio ningún miedo así que decidí
salir de la habitación contemplé la intensa y brillante luna cómplice de un
misteriosos y hermosos momento. Mire mi horizonte y estabas ahí aproximándote hacia
mí, observando nuestro encuentro comprendí que tú eres todo lo que quiero, lo
que busco, lo que anhelo, lo que AMO. Mi respiración se detuvo al sentir el frio
de tus brazos que me envolvieron en un eterno abrazo, al mirar tus ojos pude
ver lo infinito de lo infinito, al tocar tu cabello dorado y rizado mi intuición
se volvió más evidente. Yo sabía lo que eras y no importaba, para mi eres
perfecto ante todo. Bajo el cielo estrellado besando nuestros labios nos
sumergimos en el inmenso reino oscuro para unirnos en una sola inmortalidad. Enamorada
y hechizada por tu eterno amor, por ti y para ti, mi amado…
Lestat de Lenfent